Define lo que quieres
Elabora primero una lista de prioridades en cuanto a las características que quieres que tenga tu próxima casa y las razones correspondientes. Utiliza esta lista como guía de búsqueda, pero recuerda que según los fondos de que dispongas, es probable que tengas que hacer algunos ajustes. Además, habla con un profesional acerca del lugar donde deseas vivir. La ubicación es un factor importante de toda mudanza.
Determina lo que puedes pagar
Ahora que sabes lo que quieres, debes determinar la cantidad de dinero que puedes pagar.
Cuando estés listo para dar el siguiente paso, puedes evaluar la posibilidad de un sistema de financiamiento con un banco o entidad financiera. Este proceso tiene dos objetivos importantes. En primer lugar, te dará una idea del tipo de casa que puedes comprar y de cuánto serían tus pagos mensuales. Muchas veces, un comprador puede utilizar financiamiento como una ventaja durante el proceso de negociación.
Busca una casa
Una vez que sepas en qué comunidad te gustaría vivir y tengas una idea de cuánto puedes pagar, es hora de empezar a ver propiedades reales. Si comienzas tu búsqueda en línea, podrás ahorrar tiempo y concentrarte en aquellas casas que satisfagan tus criterios de búsqueda.
El siguiente paso consiste en visitar las casas personalmente. Organiza una visita a las casas en venta, abiertas al público que se encuentren dentro de tu escala de precios preferidas. Al comparar casas, asegúrate de evaluar todos los aspectos de la propiedad. ¿Es el impuesto de la propiedad aproximadamente el mismo? ¿Ambas casas han sido renovadas? ¿Tienen las dos el mismo número de dormitorios y baños? ¿Ambas están ubicadas en la misma calle o en calles similares? ¿Tiene alguna de las dos casas algún gravamen? Recuerda mantener la mente abierta al visitar propiedades.
Haz una oferta
Una vez que hayas encontrado la casa que quieres, necesitas extender una oferta por la misma. Por lo general, se trata de un período muy difícil y estresante ya que ambas partes tienen metas distintas. En la mayoría de los casos, es mejor pedirle a un tercero como por ejemplo, a un Profesional de bienes raíces que negocie la oferta. Si estableces una interacción personal con el propietario de la casa, no le reveles ninguna información relativa a tu mudanza, tu situación actual en cuanto a vivienda, tu situación financiera, ni tus sentimientos, ya sean positivos o negativos, acerca de la propiedad. Esto puede afectar tus negociaciones futuras.
Quizás éste sea también el momento de pensar en comprar un plan de seguros para tu propiedad. Estas pólizas de seguro puede adquirirlas el comprador o el vendedor y ayudan a proteger contra cualquier costo inesperado o reparaciones de la vivienda durante el período de venta o durante los primeros años después de la compra de la vivienda.
Inspección y seguro
Después de que se acepte tu oferta, deberás programar, coordinar e interpretar diversas inspecciones, tales como inspecciones de insectos, calidad de la edificación, depósito de aguas negras, título de propiedad, etc. También deberás hacer trámites de seguro de propiedad y finalizar el papeleo relativo a la hipoteca o el financiamiento.
Éste es un paso importante en el proceso de compra y es posible que se descubran muchos posibles problemas durante este período; por ejemplo, goteras en el techo, daños por termitas, algún deterioro en la fundación de la casa y grietas en las paredes, para mencionar sólo algunos. Este tipo de problemas surgen con mucha frecuencia. La diferencia entre el cierre de la transacción de compraventa de la casa de tus sueños e iniciar todo el proceso una vez más es lo que ocurre durante las negociaciones entre tú y el vendedor.
En la mayoría de los estados también tendrás la opción de "hacer un recorrido" antes del cierre de la transacción. Ésta es tu última oportunidad de asegurarte de que todo lo acordado se haya cumplido a tu plena satisfacción.
El cierre definitivo de la compra
Antes de presentarte al lugar del cierre de la transacción, cerciórate de que todos los trámites y depósitos necesarios se hayan realizado. Si la hipoteca, los trámites del título, seguro de propiedad y otros requisitos exigidos por las leyes locales y estatales no se han llevado a cabo ni se llevan a la mesa de cierre de la transacción, es posible que ésta no se realice a tiempo. Además, dependiendo de lo que indique el contrato, esto puede ocasionar la toma de otras medidas, tales como multas en dinero e incluso la pérdida de los derechos de adquisición de la vivienda.
Tras el cierre de la transacción, la compra es oficial: la casa es tuya. Sin embargo, es conveniente que hagas algunas cosas antes de colocar el tapete de bienvenida en la puerta de entrada, por ejemplo, colocar un sistema de alarma, activar el servicio de electricidad, suscribirte al diario local, limpiar o cambiar la alfombra, contratar servicios de jardinería, etc. Tal vez éste también sea un buen momento para realizar algunas de las remodelaciones necesarias.